-…Y así señores, lograremos un lugar mejor para todos-Terminó finalmente su discurso mi madre, la alcaldesa de Luthesburgo, un pequeño pueblo al norte de algún lugar. Todas las veces era lo mismo, mismo discurso, mismas palabras prometedoras y nada. Ella siempre prometía un lugar mejor, pero aún después de diecisiete años mis hermanos-Frank y Max-y yo, seguíamos en el mismo lugar, y absolutamente nada cambiaba.
-Gracias-dijo de último mi madre, terminando su discurso al tiempo que todos los 4028 pobladores de Luthesburgo le aplaudían eufóricos. Ellos la adoraban, y no encontraba la razón. Yo por mi lado trataba de ignorar sus palabras escuchando música a todo volumen, tanto que Max tuvo que darme un codazo para que reaccionara cuando el discurso había terminado.
-¡Summer!-grito en susurros Frank mi nombre atrás mío y Max codeo mis costillas.
-¡Ok!-les repuse apagando mi aparato de música.
No voy a decir que no quiero a mi madre, porque al final del día si lo ago. Pero con cada día que pasa trato de olvidar, lo que tal vez pudo ser el peor momento de nuestras vidas, el final del matrimonio de nuestros padres. Max dice que todo fue una estupidez, y actúa como si no pasara nada. Aquí allá, es difícil mantener el paso con dos vidas por separado.
Luthesburgo, a pesar de ser extremadamente pequeño tenía un par de cosas en contra. Todos conocían a todos, no podías hacer nada en secreto por que un vecino ya te había visto, no tienen idea de lo molesto que eso resultaba, y la peor parte, nosotros no podíamos hacer casi nada porque no podíamos manchar la reputación de la alcaldesa, ¿Verdad?
-Gran discurso, mamá-Le felicito Max.
-Gracias-mi madre sonrió orgullosa. Frank y yo éramos mucho mas reservados con mi madre, por lo menos yo no mantenía una buena relación con ella y tampoco esperaba tenerla. Ella nos miró en espera de una felicitación, pero yo evadí su mirada cosa que me era muy fácil pues lo hacía todo el tiempo. En cambio Frank se quedo como tonto y mascullo un par de palabras.
-Sí, estuvo bastante bien-me miro avergonzado, como si me estuviese defraudando. Me encogí de hombros, me encamine hacia el auto y todos atrás mío.
Max, Frank y yo, éramos trillizos, pero no suena tan divertido como parece, en especial cuando uno de ellos-Max-es un molesto narcisista adulador. Entre nosotros no éramos tan parecidos. El cabello rubio oscuro delataba que los tres éramos hermanos, de seguro que sí. Mis ojos eran azules oscuros casi grises se podría decir, los de Frank eran hermosos… Como anhelaba yo tener sus ojos, grandes y pardos. Max por su lado tenía los ojos verdes como los de mi madre, sínicos y narcisistas.
-Es verano tengo muchos planes para vos, Maximiliano-dijo mi madre completando el nombre de mi hermano.
-Que novedad-masculle de modo que no me escuchara.
-¿Dijiste algo Summer?-pregunto con un tono de voz totalmente diferente.
-Nope-le dije insolente y Frank alado mío rió despacito.
-Algo me dice que no la vas a pasar bien este verano, señorita-siempre tenía los mejores planes para Max y Frank, pero por alguna razón sentía cierto desprecio hacia mí.
-Que novedad-masculle de nuevo pero esta vez lo suficientemente alto para que me escuchara.
-No me provoques, niña…-me amenazo una vez más.
-¿Yo?-le desafié.
-Basta-Me repuso un chillido, deteniendo el auto, todos nos asustamos. Ella no tenía mucha paciencia conmigo, y se enojaba fácilmente. Frank me agarro la mano como si eso me protegiera-Te ganaste un boleto al campamento de verano-Tal vez sonaría divertido, pero no.
-¿Qué?-dijimos los tres al mismo tiempo.
-Arowhon, para Summer-rió malévola siguiendo el rumbo a la casa.
-¿Arowhon?-pregunté y Frank se encogió de hombros-¿Ese es tu castigo?-le dije enojada de sus estupideces.
-¿Algo más?-me pregunto totalmente enojada.
-Tranquila mamá, solo te está provocando, no te dejes llevar-le dijo Max protegiéndome en cierto modo, ella asintió y condujo en silencio mientras yo me imaginaba que tan malo podría ser aquel lugar.

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