Empezar esto iba a ser una tortura, pero con Jared ahí supuse que no lo sería tanto. Llegue un tanto tarde y Jared ya me estaba esperando. Llegue corriendo y él me paso mi traje de astronauta para entrar donde las abejas estaban. Caminé atrás de él con unos cuantos materiales para el trabajo. Estaba que me caía de sueño y las abejas zumbaban como locas.
-¿Siempre son así?-pregunté indignada.
-No siempre, es solo que no están acostumbradas a tu… olor-me miro con una sonrisa atreves del ‘casco’, después de eso trabajamos demasiado, tanto que caímos entre risas totalmente cansados a un lado de los panales, todo iba completamente bien.
-¿Te puedo preguntar algo?-le dije curiosa y asintió con la cabeza-¿Por qué trabajas aquí?
-Tengo dos razones. La primera es que tengo que pasar el verano aquí porque no tengo a donde más ir. Voy a un internado para varones a unas horas de aquí, no tengo familia y lo único parecido es Alina…-su voz se empezó a hacerse corta y se levantó-…Ella es prácticamente mi media hermana de parte de padre, pero él murió hace mucho tiempo y mi mamá…-calló y apartó la mirada con desilusión-…No debería estarte contando esto, ¿Por qué lo hago?-parecía un poco enojado y se dio la vuelta para guardar las cosas.
-¿Lucy Sharps?-pregunté y él me miró con ojos cristalinos.
-Ella nos dejo cuando era muy pequeño. No sé quién es, no estoy seguro, pero creo que es mi madre-Cerró los ojos y se sentó en la tierra. Se sacó el ‘casco’ y se agarró la cabeza con las manos-Ella supuestamente vive en Luthesburgo, pero nunca tuve el valor… o el dinero suficiente para ir a verla… y conocerla-Después me miro y me quede totalmente conmovida por sus brillantes ojos verdes perfectamente sobre los mios.
-Lo siento.
-No hay problema…-bajo la cabeza triste-…Será mejor que te vayas, se está haciendo tarde, y seguro…tenes cosas que hacer-dijo sin saber que decir para que me fuera.
-seguro que si-le dije siguiéndole la corriente, salí de ahí y sin darme cuenta que en el piso había dejado todo un rastro de miel, me saque el disfraz y estaba lista para salir corriendo de ahí. Me di la vuelta y sin darme cuenta camine un paso y choque con fuerza contra alguien que me sostuvo de los brazos y me dio vuelta, nuestros pies se enredaron entre si y luego resbalaron con la miel y caí sobre la tierra y la miel derramada. Me agarre la cabeza para ver si todo iba bien, y luego abrí los ojos para ver quién era la persona que yacía sobre mí. Me encontré con ese par de ojos azules totalmente increíbles mirándome de una forma extraña, mis ojos no pudieron evitar perderse en aquellos profundos y mediterráneos ojos.
-¿Estás bien?-pregunto una voz grave pero liviana como una dulce melodía que corría con el viento de aquí para allá.
-Además de tener miel en todos lados, creo que si-le dije apartando mi mirada de sus ojos después de un pequeño silencio
-¿Podes…Moverte?-pregunte esperando que dijera que no y así podía yo quedarme viendo aquellos ojos unos segundos mas.
-Oh, sí, claro, perdón-se paró y después me ayudo a mí.
-Perdón por lo de la miel-se disculpo viendo mis zapatillas todas embarradas en miel.
-No hay de que preocuparse, son solo zapatos-dije haciéndome a la poco interesada. Luego lo aparte de mi camino para buscar unas toallas que habían colgadas, así me sacaba un poco la miel que tenía enzima.
-¿Ya te ibas?-pregunto mirándome con ojos seductores.
-¿Querías que me quede? Pensé que a los jugadores de Softball no los castigaban.
-Aparentemente eso es mentira-se acercó a mi-No le tenes que hacer mucho caso a Ben... Siempre hace ese tipo de cosas solo para sentirse superior a los demás, es un problema que tiene desde siempre.
-Genial. Creo que mejor me voy, chau-me acobarde y seguí mi camino.
-¿No queres que te acompañe?-pregunto mientras yo me alejaba.
-No creo que a Estela le guste eso-le repuse entre risas y él se sonrojo todo.
-¡Yo tampoco!-admitió y le escuche reír adorable.
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