lunes, 19 de octubre de 2009

#5: Jared.

Pronto se hizo de noche y yo contaba los segundos para irme a dormir de una buena vez. Todo el camino de vuelta a la cabaña junto con Estela y Jammie, fue de lo más molesto. Estela hablaba y hablaba cosas sin sentido alguno sobre las cosas malas y buenas de Connor, ¿Se suponía que la escucháramos siempre? Por fin llegamos, pero ese no fue motivo para que esta callase, Oh, no claro que no.
Una vez ya listas para dormir, decidí parar el parloteo.
-Hey, Estela-le detuve.
-¿Qué?
-¿Sabes lo que decimos de donde vengo?-Ella negó con la cabeza y Jammie se sentó sobre su cama a escuchar atenta-Si las cosas no pasan como queres que pasen, es porque se suponen que no tienen que pasar-Estela enarco las cejas sin comprender y Jammie atrás suyo se carcajeó en silencio mientras se volvía a echar en su cama.
-¿Y a que viene eso?-Preguntó Estela un poco temerosa a mi respuesta.
-Si en todo este tiempo que conoces a… ¿Cómo es que se llama?-pregunte haciéndome a la tonta-¿Connor?-de tan solo pronunciar su nombre una pequeña sonrisa iluminaba su rostro-Bueno, él, si en todo este tiempo que lo conoces, no paso nada… No va a pasar nunca.
-Tampoco quiero-respondió de inmediato
-Genial-había decidido que esa sería la única palabra que iba a decir.
-Buenas noches-Sonaba enojada, pero ¿Qué mas da? No era culpa de nadie la pura verdad, ¿o sí?
-Luthesburgo-dijo con un susurro alto Jammie-Summer de Luthesburgo.
Durante toda la noche no pude pegar un ojo, me quede pensando sobre porque mi madre me mandaría a este lugar, es decir era bastante fantástico como para pasarla mal aquí, habían muchas actividades y todo parecía ser divertido, no encontraba la razón por la que ella haría algo lindo por mí.
El amanecer llego y junto con el miles de pajaritos cantando y revoloteando en alrededor. No había conseguido dormir ni siquiera por medio segundo. Me fui directo a bañar. Tenía un mal presentimiento con esa ducha eléctrica así que no me arriesgué a mojar mi cabello y lo amarre en un rodete. Me estaba bañando totalmente relajada cuando de repente el agua se volvió totalmente fría y dos segundos después, esta se corto. Golpeé un poco la pared tratando de descubrir que era lo que pasaba, pero nada ocurrió. Frustrada, salí de la ducha y me seque con mi toalla. Una vez totalmente vestida decidí empezar a peinar mi cabello, era un trabajo que me costaban muchos minutos de mi vida, porque era muy largo y se enredaba fácilmente. Ya casi terminaba cuando de la ducha salió disparado un líquido apestoso, había olvidado apagar la ducha y eso es lo que estaba trancando la salida del agua. Decidí ni siquiera acercarme a ver, tome un viejo cigarrillo aplastado de mi bolso y me senté atrás de la cabaña a descansar con los primeros rayos del sol.
-Vas a espantar a todas las abejas-una voz masculina interrumpió mis pensamientos.
-¿Eh?-dije sin entender.
-Las abejas… El humo las espanta-un simpático chico de tez pálida se sentó junto a mí.
-De todos modos no me gustan las abejas-dije inspirando y suspirando humo por la boca.
-Te aseguro que no vas a tener muchas alrededor si seguís con eso-Le mire por primera vez y me encontré con un par de ojos verdes vegetal y una sonrisa tonta pero divertida.
-Soy Summer-Sonreí apagando lo que quedaba de mi amigo de tabaco.
-Jared…-se presentó y luego preguntó-¿Tenes más?
-No, creo que no-le dije encogiéndome de hombros.
-Bueno, será mejor que continué con la caminata.
-Sip.
-Mucho gusto, Summer.
-Igual-me reí al escuchar su gracioso tono de voz.
La mañana continuó y llegó mi hora para empezar mis actividades, decidí irme al comedor así comía algo antes de empezar con mi primera clase, comí en una mesa completamente sola ¿Quién quisiera sentarse con la nueva? Sabía que esto sería así siempre, y sería muy difícil cambiarlo. Comí una manzana fresca y un poco de leche, mientras miraba la ventana y todo lo que me faltaba conocer del campamento Arowhon.
-¿Puedo?-se acercó el mismo chico de hace unas horas atrás.
-Ya me iba, pero… claro-le dije con una media sonrisa
-¿Cómo empieza tu horario?-Preguntó y yo saque un papel arrugado de mis pantalones.
-Arte-le repuse leyendo mi horario.
-Oh, Genial… ¡suerte!-me deseo mientras yo me paraba para salir de ahí-Pero… esperame-se levanto también y me siguió hasta la puerta.
-Te puedo mostrar donde queda-tomó mi mapa lo arrugó y después lo botó-No necesitas eso.
-…Ok-el color verdoso de sus ojos me intimidaba, y en algún momento hasta me coqueteaban con disimulo.
-¿De dónde sos?-pregunto buscando algo de que hablar.
-Luthesburgo-le dije esperando que no supiera donde estaba.
-Lindo lugar, dicen que es muy pequeño-Me sonrió.
-¿Nunca fuiste?-pregunte entrando mas interesada en la charla.
-No, tengo parientes ahí… tal vez los conoces, ¿Lucy Sharps?-Preguntó por un nombre que desconocí al segundo.
-Luthesburgo es bastante pequeño, y estoy segura de que nunca he escuchado ese nombre, lo siento.
-Sí, creo que tendré que seguir buscando-me sonrió con un toque de dolor en su mirada que no comprendí y trate de remediar.
-Pero ¿Quién soy yo para decirte eso? De seguro hay una Lucy Sharps, y yo no la conozco… como verás no soy muy sociable que digamos-reí
-Sos lo suficientemente sociable para mí-me sonrío y dejamos de caminar a los pies de una cabaña de madera bastante grande.
-Aquí es, ¿Queres que te acompañe hasta adentro?
-No creo que sea tan difícil-le dije-Nos vemos mas tarde.
-Claro que si-rió y siguió su camino.
Entre despreocupada a la gran cabaña y busque la sala de arte, entre y estaban todos hablando en voz alta. Me senté junto a la pared con un poco de sueño. Todavía no había llegado la profesora y todos hacían su escándalo detrás de mí. Me quede tan concentrada en mis pensamientos que no me di cuenta sobre la pelea de pintura que había comenzado atrás mío hasta que un poco de pintura verde abofeteó mi rostro. Todo se paró cuando yo me puse de pie, nadie esperaba que reaccionara de ese modo me di vuelta y los vi a cada uno a los ojos. Había una chica asiática, un poco grandulona, que no podía borrar la sonrisa de su rostro, una sonrisa que esperaba el momento justo para explotar entre risas. Junto a ella se encontraba una chica de ojos verdes y cabello rubio oscurecido, parecido al mío pero el suyo era completamente lacio y descansaba sobre su espalda, intentaba sacarse un poco de pintura de la parte de delante de su cabello y su rostro de porcelana. Seguí mi mirada recorriendo los rostros pero no fue hasta que llegué a la mitad de mi recorrido que la risa de aquella asiática se desato contagiosa. En mi rostro se dibujo una media sonrisa y agarre un bote de pintura blanca que yacía junto a mí y la guerra continuó por unos minutos hasta que la señora Laurel ingresó y me encontró a mí con las manos en la masa.
-¡Señorita Leon!-Chilló y todas las risas acabaron.
-¿Si?-me di vuelta poco a poco.
-¡¿Qué es este desastre?!-chilló aun mas, y todos se sentaron detrás de mí-Me va a tener que acompañar.
-¿Yo?-pregunte en un suspiro-¿Solo yo?-La mujer miró detrás de mí a todos mis compañeros bañados en pintura tal y como yo lo estaba.
-No se castiga a los jugadores de Softball-me repuso uno de los chicos atrás mío. Me di vuelta a ver quién era el tonto y me encontré con un chico sonriendo provocativamente, de ojos marrones y el cabello tirando a rubio un poco despeinado, sentado junto a Connor.
-Muchas gracias señor, Carter-dijo la anciana-Vamos-me hablaba solo a mí, suspire y me encamine a la puerta detrás de ella. Me llevo a su oficina-No puede empezar ese tipo de rebeliones, y usted, será castigada.
-Yo… yo no lo empecé-le dije tratando de explicarle.
-Pero tampoco lo detuvo, y ahora se abstendrá a su amonestación-un poco de cólera hizo que mis puños se cerraran-Se pasara todo el verano después de sus actividades, recolectando miel.
-¿Miel?-pregunté pensante-Miel significan…Abejas, ¿Verdad?-dije un poco frustrada y ella asintió.
-Te mostraré...

No hay comentarios:

Publicar un comentario