jueves, 26 de noviembre de 2009

#15: Forget before hate.

Tuve un sueño más allá de lo extraño. Los gritos desesperados de aquella vos infantil me seguían torturando. Y sobre eso fue mi sueño. Vi a una pequeña niña sentada en el mismo lugar en el que yo me había quedado dormida antes de escuchar sus gritos. Tenía el cabello un poco despeinado y descuidado, casi como si no tuviera quien se lo peinase y arreglase. Los ojos cafés miel y llorosos, mirando al horizonte enfrente suyo, esperando que algo sucediese. De repente sus ojos se abrieron mucho más, y un pequeño chillido salió de sus labios, tratando de respirar y zafarse de esa tela que alguien le rodeaba por el cuello. Tenía la necesidad de ayudarla pero cada que me acercaba más, ella se ponía cada vez mas roja y casi morada. Mi desesperación era tanta que no podía evitar querer llorar, porque nada más me quedaba por hacer. Todo dio un giro cuando la astuta pequeña se libró de aquel trapo que rodeaba su cuello, corrió por a un lado de su acecino, pero no pudo llegar muy lejos, este la agarro del brazo. Un hombre muy alto, tan alto que la niña probablemente le llegaba un poco más debajo de las rodillas. Era inútil luchar contra alguien que le doblaba, o hasta le triplicaba el tamaño. Me tapé los ojos para evitar ver lo que sabía estaba por venir, los gritos de nuevo, ignoraba que gritaban ayuda o lo que sea, yo solo quería despertar. Y lo hice. Desperté temblando y con lagrimas en los ojos, de golpe sentada sobre mi cama. Respiré hondo y me sequé las lágrimas antes de bajar de mi cama, para darme cuenta que ninguna de mis compañeras estaba. Miré mi reloj y era bastante tarde por la noche, o bastante temprano por la mañana. Sentí aun mas rabia de saber que Estela se quedo toda la noche con Connor, estaba segura de que estaba juntos y no me quería imaginar más.
Después de buscar en uno de mis bolsos por un mísero cigarrillo aplastado, salí a tomar aire fresco. Había dejado de fumar, gracias a lo bien que me hacía sentir Connor. Pero ahora que empezaba a comprender, que yo sola me jugué mal, y todo lo lírico que encontré en mi nombre ya no tenía sentido.
-¿Fumando? ¡Vas a espantar a las abejas!-me dijo divertido apareciendo de un lado, Jared.
-Sí, creo que eso intento-le dije sin ganas.
-¿Está todo bien?-preguntó preocupado.
-Mmmh-negué con la cabeza-Pero no importa, no es tu culpa ¿O sí?-él frustro el seño y miró para otro lado.
-¿Me puedo quedar con vos?-preguntó temeroso y yo negué la cabeza de nuevo.
-No estoy para eso todavía-le dije y me levante pisando lo que quedaba de mi cigarrillo.
Pensar ya era inútil, solo conseguía enojarme más y más. Caminaba de ida a la cafetería y me encontré con la sonriente Alina que bailoteaba y cantaba.
-Hola Summer-me sonrió-¿Vamos a desayunar?
-Claro-le dije, su humor levantaba al mío. Me tomo del brazo y caminamos juntas hasta el comedor. Una vez sentadas, me dio curiosidad su sonrisa-¿Qué pasó? ¿Por qué tanta sonrisa?-le dije divertida y ella se paralizó enrojecida.
-Cosas… ya sabes-rió y volvió a su desayuno.
-Yo se lo tuyo con David-le dije y se paralizó.
-No le podes decir a nadie-me dijo en tono de orden.
-No lo iba a hacer-le calmé.
-Si alguien se entera de que…-rió y se sonrojó sin decir ni una palabra-…con él… Lo botarían y no sé que haría-suspiró.
-No te preocupes, todo va a estar bien, no voy a decir ni una palabra.
-¿Ni una palabra de que?-preguntó Jammie sentándose con Julian a lado. Nos miramos inquietadas, y yo tomé la miel.
-Yo la coseché o como sea que se diga-dije y todos rieron.
-Está muy buena-Me dijo Julian, riéndose con migo.
-¡Summer!-una voz gritó mi nombre atrás mío-¡Summer!-se acercaba-Te estuve buscando por todos lados-la voz llegó junto a mí y yo ya sabía de quien se trataba, era Connor que se terminó sentando juntó a mí. Yo le miré y me paré de la mesa.
-¿Me disculpan?-recogí mi bandeja y salí de ahí. No quería ni siquiera escucharlo, porque sabía que de algún modo me iba a hacer que lo quisiera de nuevo. No es que lo hubiera dejado de querer en cuestión de noche al día. Pero no quería hacerlo más. Me tenía frustrada y eso, eso no es bueno.
-¡Hey, Summer! Esperá-me volvió a gritar y esta vez deteniéndome al pararse enfrente mío.
-No quiero hablar con vos-le dije.
-Te tengo que decir…-me dijo con media sonrisa dibujada.
-Estela, wow, Que bien. Ya lo sabía, y no quiero detalles. Felicidades, creo-traté de evitar su mirada pero, fue demasiado difícil, y me quede. Me perdí en lo azul de su mirada mientras sus ojos me preguntaban, ¿Qué era lo que andaba mal? Y me amaban. Todo a nuestro alrededor se detuvo, y mi corazoncito saltaba de nuevo y sonreía. Pero estaba mal, porque, el no me quería ¿No?
Negué con la cabeza y aparté mi mirada, después de que muchos segundos pasaren. Pero él volvió a atraparme pero esta vez con un toque de arrepentimiento en sus oceánicos ojos.
-Nos vemos luego, Connor-le dije con un poco de voz que no me moleste a que sonara más fuerte.
-Luego, si, por supuesto-me dijo confundido y me dejó ir.
¿Cómo imaginar, cómo pensar que todo esto era solo yo y que en realidad no pasaba? Si pasaba. No había ni un testigo, porque maravillosamente lo hacía cada vez que no había nadie cerca. Pero de algún modo eso lo hacía aún más mágico y perfecto. El nudo en mi garganta, contaba los segundos para que estas dos últimas semanas en el campamento se acabasen de una vez.

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