Habían pasado un par de días más después de que el profesor había desaparecido. Lo trataron de llamar, llamaron a su casa y a todas partes. Pero el hombre estaba desaparecido, y eso hacía que Connor y Alina actuaran muy raros. Pero yo, en cambio decidí pasar todo el tiempo con Jared, de modo que me sevicia de algo para olvidarme de las miradas que yo creía me pertenecían y también creía que me querían. Y aun que no bastaba con estar todo el día con Jared, tratando de buscar esas miradas en sus ojos, y de sentirme igual de bien, aun que nada de eso funcionara, seguía engañando a mí misma, y me hacía creer que todo era igual o mejor, pero la verdad estaba clara, nada que hacia Jared le llegaba ni a los talones a lo que hacia Connor. Porque a Connor le bastaba con una sonrisa y un roce de miradas conmigo, y así conseguía que todo mi mundo se detuviese y me sentía tan increíble, toda la magia y todo lo que sentía yo adentro mío era indescriptible, y de repente se había formado en algo que no podía evitar necesitar tener cada que él estaba cerca. Así que siempre que el caminaba cerca mío yo me volvía a él para tratar de sacarle una mirada. Y lo lograba, y me moría por que después miraba a quien tenía el de la mano, quien tenía yo también… Me hacía sentir una tonta en las nubes.
Pero después veía bien, y encontraba a Estela quien tenía todo lo que había esperado por tanto tiempo y no me sentía tan mal. Su sonrisa y el brillo en su mirada era la de una niñita con juguetes nuevos. Era algo especial, de lo que yo no podía evitar sentirme celosa.
Jared empezó a querer algo más que solo unos cuantos besos y mi mano sobre la suya. Pero yo no estaba en condiciones para darle algo más, porque no necesitaba probarle nada a nadie, y menos a él. Porque estando como estábamos era perfect para que yo estuviera en una condición en la que no lastimáramos a nadie.
Pronto, lo que quedaba de la semana se esfumo sin rastros del profesor a quien dieron como desaparecido. Solo quedaba una semana por delante para que todos volviésemos a nuestras casas. Íbamos todos en una de nuestras últimas tardes de caminata, y como el aburrimiento nos estaba consumiendo, caminamos hasta nuestro claro. El mismo grupo de siempre. Solo que esta vez Julian, Alina y Jammie, se atrasaron por tomar otro camino en busca de una mejor forma de llegar al claro sin rompernos los tobillos de los pantalones. Mientras los esperábamos empezamos a prender el fuego en medio, como siempre. Todos estábamos hablando y no había notado que Connor casi ni le agarraba la mano a Estela mientras que yo y Jared nos comíamos a besos, cada que podíamos. Jared no se daba cuenta, o creo yo, que siempre que estaba Connor cerca le besaba con más entusiasmo. Después evitaba hacerlo.
En lo que charlábamos a carcajadas por las estupideces que se mandaba Joshua, escuchamos un grito en el bosque, no como el grito que había escuchado hace unos días en el claro junto al lago, era diferente y le pertenecía a otra vos. Jammie. Todos nos paramos y nos pusimos con piel de gallina. Y después hubo silencio.

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